Las pantallas de alta frecuencia de actualización se han convertido en un estándar en televisores, ordenadores y dispositivos móviles. Marcas como Apple y varios fabricantes de Android han adoptado paneles de 120 Hz en sus modelos más avanzados, promoviendo una experiencia visual más fluida y detallada. Pero, ¿Realmente se nota la diferencia entre una pantalla de 60 Hz y una de 120 Hz?

Este debate es especialmente relevante en el mundo de los videojuegos, donde cada fracción de segundo cuenta. Mientras que un mayor FPS mejora la suavidad de la imagen, de poco sirve si la pantalla no es capaz de reflejar esos cambios con la misma rapidez. Los jugadores más exigentes buscan monitores con altas frecuencias de refresco para reducir el desenfoque de movimiento y mejorar su tiempo de reacción, algo que puede marcar la diferencia en un enfrentamiento competitivo.

Aun así, no todas las aplicaciones aprovechan este incremento, y en algunos casos, las diferencias pueden ser menos perceptibles de lo esperado. En este artículo, exploraremos qué implica realmente una mayor frecuencia de actualización, cómo impacta la experiencia del usuario y si realmente vale la pena optar por una pantalla de 120 Hz en lugar de una de 60 Hz.

¿Qué son exactamente los “hz” en una pantalla?

Cuando miramos una pantalla, lo que realmente vemos es una serie de imágenes que cambian rápidamente, creando la ilusión de movimiento. La frecuencia de actualización, medida en Hertz (Hz), indica cuántas veces por segundo la pantalla puede refrescar la imagen. Cuanto mayor sea este número, más fluida parecerá la animación en pantalla. Esta diferencia es el detalle principal al comparar una pantalla de 60 Hz con una de 120 Hz, ya que la segunda actualiza el contenido el doble de veces por segundo, lo que reduce el desenfoque de movimiento y mejora la respuesta visual.

Es importante no confundir la frecuencia de actualización con la velocidad de fotogramas (FPS). Mientras que los FPS dependen del contenido (juegos, videos, películas), la frecuencia de actualización es una característica del monitor. Si un videojuego se ejecuta a 100 FPS en una pantalla de 60 Hz, la imagen no podrá mostrarse en su totalidad y se generará un efecto de desincronización conocido como «screen tearing». Aquí es donde los 120 Hz marcan la diferencia, permitiendo que más cuadros se representen sin interrupciones.

La percepción humana también tiene su espacio en cómo experimentamos estas diferencias. Aunque nuestros ojos no procesan imágenes de forma idéntica a una pantalla, somos capaces de notar una mayor suavidad al pasar de 60 Hz a 120 Hz, especialmente en videojuegos o desplazamientos rápidos. La diferencia entre una pantalla de 60 Hz y una de 120 Hz no siempre es evidente en todos los usos, pero en contextos como el gaming competitivo o la navegación en dispositivos móviles, puede ser una mejora significativa en la experiencia visual.

Los 60hz vs los 120hz en un monitor

Saquemos la lupa y veamos a detalle la comparativa entre los 60hz y los 120hz en un monitor, en este aspecto a lo que debemos darle cuerda es la frecuencia de actualización de la pantalla, que determina cuántas veces por segundo se actualizan los píxeles del monitor. Si bien muchos jugadores se enfocan en los FPS (fotogramas por segundo) que su PC puede generar, también es importante considerar la frecuencia de actualización del monitor. Aquí es donde entra en juego la diferencia entre una pantalla de 60Hz y una de 120Hz, que puede transformar significativamente la experiencia de juego.

Un monitor de 60Hz, el estándar tradicional, solo puede mostrar hasta 60 FPS, lo que puede ser suficiente para tareas generales como navegar por internet o ver películas. Sin embargo, en juegos de ritmo rápido, especialmente en FPS o deportes electrónicos, una tasa de actualización de 60Hz podría no ser ideal. Aunque no es un problema para los jugadores casuales, aquellos que buscan una experiencia más fluida pueden notar un desenfoque de movimiento o incluso fallos en la tasa de fotogramas. Aquí es donde la diferencia entre una pantalla de 60Hz y una de 120Hz se vuelve más evidente.

Por otro lado, los monitores de 120Hz son una opción más avanzada que ofrece una experiencia de juego mucho más inmersiva. Con una mayor frecuencia de actualización, la imagen en pantalla se actualiza dos veces más rápido que en un monitor de 60Hz. Esto permite tiempos de respuesta más rápidos y una experiencia mucho más suave. Los monitores de 120Hz son adecuados para jugadores competitivos que buscan optimizar su rendimiento, eliminando el desgarro de pantalla y reduciendo el desenfoque del movimiento.

Mayor frecuencia de actualización es mejor en los videojuegos competitivos

En los videojuegos competitivos, cada milisegundo cuenta. La diferencia entre ganar o perder a menudo se reduce a la capacidad de reaccionar rápidamente ante lo que sucede en pantalla. Un monitor con una frecuencia de actualización de 120Hz reduce la latencia hasta un 50% en comparación con uno de 60Hz, lo que resulta en una experiencia de juego más fluida y receptiva. Esto es especialmente importante en juegos de ritmo rápido, como los shooters en primera persona o los juegos de lucha. El mayor número de actualizaciones por segundo ofrece una ventaja clara: permite que los jugadores vean más detalles y reaccionen de manera más eficiente a lo que ocurre en el juego.

También podemos hacer mención del hecho de que un monitor de alta frecuencia de actualización, como el de 120Hz, ofrece una imagen más nítida y clara durante los movimientos rápidos. El cerebro humano es capaz de procesar más información, lo que mejora la percepción de la acción y permite una mejor toma de decisiones en tiempo real.  Por último, un monitor con una frecuencia de actualización más alta también minimiza el desgarro de pantalla, un problema común cuando los FPS de la PC exceden la capacidad de actualización del monitor. Con 120Hz, este problema se reduce considerablemente, proporcionando una experiencia mucho más inmersiva y libre de distracciones.